Una albina nos explica por qué sentirse raro es normal

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  • Alba y los 100 pasos es una obra de teatro familiar y musical que sigue las aventuras de una niña albina para reflexionar sobre los prejuicios y la diversidad.

  • La obra, escrita por Manuela Oyarzún, es parte del ciclo Famfest, y estará en cartelera GAM entre el 19 de julio y el 11 de agosto.

Llega a GAM Alba y los 100 pasos, obra de teatro familiar dirigida por Omar Morán y Alejandro Miranda, que cuenta la historia de una niña y su viaje fantástico para aprender a aceptar la diferencia como parte de la experiencia de vida.

La trama se centra en Alba, una niña que tiene una gran imaginación y el poder de modificar las cosas que la rodean, convirtiéndose siempre en la heroína de sus peripecias. Sin embargo Alba es albina, y eso la hace sentir a veces extraña, insegura, aislándose del resto y alejándose del sol.

Ella no quiere volver al colegio porque le hacen bullying, porque es blanca como el papel, tiene los ojos grises y le dicen que parece un mimo. Sus ganas de desaparecer la llevan a un viaje donde tendrá que enfrentar sus miedos y anhelos.

En su recorrido conocerá a personajes también extraños, como un punky vegano, una bibliotecaria de libros que nadie lee y un ángel con zapatillas, quienes la ayudarán a comprobar que el sentirse distinto en este mundo es algo completamente natural.

Actuación, música y objetos realizados con materiales reciclados y cartón van construyendo este viaje, interpretado por cinco actores y un músico. Una obra donde la danza y el canto son los mensajes de comunicación para hablar de prejuicios y de querer ser otra persona.

La actriz y dramaturga Manuela Oyarzún, afirma que el tema central de la obra le hace mucho sentido para trabajar: «La obra abre preguntas sobre la diferencia y su valor. El sentirse distinto o raro frente a lo que se establece como ‘normal’. Creo que todos los niños de una u otra manera lo sienten en algún momento, y es el primer indicio de la individualidad. Y esa búsqueda es un viaje que se recorre solo, pues es la experiencia natural y única del ser».

Omar Morán, uno de sus directores, cuenta que le motivó dirigirla por «entender la infancia como un proceso igualmente profundo y complejo como la adultez, por aceptarse en la diferencia como una posibilidad, por hablarle a un público distinto que la discriminación es una actitud aprendida de los adultos».

La obra es parte del Famfest hasta el 28 de julio y continuará con funciones como parte de la programación regular de vacaciones de invierno GAM todos los fines de semana hasta el 11 de agosto. Además, el 27 de julio se hará una función distendida de la obra, en la que se modifica sutilmente el montaje para facilitar la asistencia de personas con trastornos de espectro autista, de aprendizaje o de psicomotricidad, con necesidades especiales de comunicación o hipersensibilidad al ruido y/o la luz.

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